Diario de una brasileña

abril 28, 2008

“Secuestro” en el Lidl

Filed under: España, Madrid, personal — Etiquetas: , — fermarques @ 7:26 pm

Hoy fui al Lidl, vecino al Carrefour de Móstoles, a comprar jabón para la lavadora, pues es barato y bueno (vale 5 euros la caja). Está lejos de mi casa, vivo en Arroyomolinos, por lo que tengo que ir en coche. El ahorro parece tontería, pero así somos a veces. Aprovecho y vengo cargada de suavizante, quita manchas, detergentes y cosas así. De las comidas no me fío. No puedo comer nada que no pueda entender lo que lleva, lo que es, como esta todo en alemán… Me voy al Carrefour que está al lado comprar los comestibles.

Aparqué el coche al lado de los carritos y cogí uno con una moneda de 50 céntimos. Dos rumanas estaban sentadas al lado de los carritos y me pidieron dinero. Les dí la moneda del carrito y abrí el bolso para coger otra. Las dos ya estaban a mi lado diciendo que estaban pasando hambre, que eran rumanas, que no había nada para comer en casa y que el niño les estaba esperando que llevasen comida. Preguntaron si yo les podía comprar algo para el niño y que me esperaban fuera. Yo dije “vale”, y pensé en comprarles un cartón de leche y entregarselo a la salida.

Pero la mujer quiso entrar conmigo en el super, fue caminando a mi lado, sin mi consentimiento. Entramos y yo sin creer en lo surreal de la situación, con esa indeseada “compañera” de compras. Ella cogió un bote de crema de avellanas de la marca Lidl y lo colocó en mi carrito; caminó hacia los cafés, cogió la marca más cara, que valia 3 euros, habiendo de 1,20 y también lo colocó en mi carrito. Yo…flipando!

La mujer quería hacer su compra con mi dinero. Le dí otros 4 euros y le dije, antes que el absurdo continuase: “toma, coge tus cosas y vete a pagar que yo me voy…pagas con el dinero que te dí”; la mujer dijo que no daba para pagar, que era muy poco, que quería también “salami”. Más una vez, como abducida, le dí más 50 céntimos, que ya eran 5 euros.

Cuando ella vió que yo ya me estaba enfadando, se fue a la caja con mi dinero, “su” salami, crema de cacao/avellanas y café.

Como dicen: das una mano y te toman el brazo.

Difícil no sentirse idiota en una situación como esas. La verdad, es que me sentí acosada y con miedo. La otra que le acompañaba, estaba fuera, sabía cual era mi coche, podía hacer algo, no sé; también temí que pudiera robar mi cartera.

La sensación que tenia es que estaba secuestrada. No conseguía librarme de aquella mujer que me exigía cosas y más cosas. Juro que a principio pensé en el niño que podría estar pasando hambre en casa, no me pasó por la cabeza lo que vino después.

Bueno, ahora estarán comiendo pan con crema de avellanas y riendo de la tonta que han conseguido pillar en el Lidl.

Me entran ganas de denunciar al Lidl. Ellos tienen cámaras de seguridad, que no deberían solo servir para pillar los ladrones de chocolatinas; deberían servir para proteger a los clientes. Por una cámara de seguridad seria fácilmente constatado mi estado de “secuestrada”, mi agobio. Allí no vuelvo más, seguro está.

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